Todo en esta vida son viajes, algunas ocasiones los caminos de estos nos llevan lejos, a lugares inhóspitos, lejanos y pocas veces recorridos, pero también existen viajes cortos, hacia lugares cercanos que podemos pasar por alto por lo común de su ubicación, como un café bohemio en medio de una metrópoli que se descubre en una tarde lluviosa, asi por coincidencia y comienza a amarse.
En ocasiones creemos que son los viajes largos, lejanos, los que nos dejan las mejores experiencias, el mayor aprendizaje e inclusive las mejores cosas en nuestra vida hablando de personas o bienes materiales de igual forma, pero son esos viajes cortos los que en realidad, como los pequeños detalles, enriquecen nuestra vida y le dan sabor a nuestra existencia pero que rara vez valoramos, como el simple hecho de salir de casa a dar un paseo por las calles de nuestra ciudad.
Viajando un dia entendí que no importa cuan lejos busques, cuanto corras o cuantas distancias acumules, el viaje mas interesante que podemos hacer es hacia dentro de nosotros mismos, no imaginamos cuantas aristas de nuestro ser aun no hemos explorado, cuanto tenemos para ofrecernos a nosotros mismos y cuanto de ello es algo hermoso que podemos regalar a otras personas.
La intrspeccion, pienso yo, es el viaje de nuestra alma al interior de nosotros para conocernos de una manera mas profunda, sin importar cuanto creamos conocernos siempre habrá una reflexión de nuestro ser que nuestra alma pueda explorar, de esta forma el viaje a nuestro interior es la exploracion de la verdad de un todo vista desde el interior del mas simple y sencillo componente de un comlpejo engranaje llamdo universo.
Durante esos viajes, como cualquier pasajero en un medio de transporte sentado junto a la ventana va nuestra alma, y como dicen las palabras populares “los ojos son la ventana del alma”, todo lo que ven mis ojos, por ende, son las imagenes de esos viajes hacia mi interior, esas visiones de mi alma son detonadores de las reflexiones que quedan como aprendizaje en los recorridos de estos caminos y que de hoy en adelante me sentire gustoso de compartir con usted, asi que lo invito a ser un espectador de mi viaje y ser participe de el, decubrir en cada placa fotografica lo que mis ojos alguna vez ha visto e interprete mi vision con su propio viaje interior.
Helí Gutz.